
Mi Cristo, te amo, no hay nadie como tú.
Por siempre yo quiero alabar las maravillas de tu amor.
Divino consuelo, fuente de fuerza y poder.
Todo mi ser, mi corazón, quiere darte gloria hoy.
CORO:
Alza tu voz y alaba al Señor con melodías de adoración,
y ante ti nos postramos hoy al oír tu voz.
Canto de gozo al ver tu poder, te entrego...