
Manos cariñosas, manos de Jesús,
manos que llevaron la pesado cruz.
Manos que supieron sólo hacer el bien,
¡Gloria a esas manos! ¡Aleluya amén!
Blancas azucenas, lirios de amor,
fueron esas manos de mi Redentor.
Manos que a los ciegos dieron la visión
con el real consuelo de su gran perdón.
Manos que supieron calmar el dolor,
¡Oh manos...