
La causa es tuya, ¡ oh Salvador!
Que en nuestra mano está ;
Y porque es tuya, mi Señor,
Jamás perecerá.
Mas antes de resucitar,
El grano se ha de sepultar,
Pues vuelve a germinar, así
Llenando un día el alfolí;
La muerte da
Precioso fruto allá.
Muriendo, al cielo se elevó
Jesús, que es nuestro Rey;
Así la senda señaló
A su pequeña grey.
¡...