
Me senté.
Un ceño fruncido, disfrazado de una sonrisa.
Bien, tu nunca sabrás.
Lo tuve todo, pero no lo que quería.
Porque la esperanza para mí era un lugar desconocido
y descubierto.
Lo harías a tu manera, y yo me resistiría comoe esto.
"¡NO PUEDES DECIRME QUE SIENTA!"
La verdad nunca me hizo
libre
así que lo hice yo misma.
Ya...