
Rostro divino, ensangrentado,
Cuerpo llagado por nuestro bien,
¡Señor!, llevaste cuántos dolores
De pecadores que así te ven
Manos preciosas tan lastimadas,
Por mí clavadas en una cruz
En este valle mis pasos guía,
Sé mí alegría, mi norte y luz.
Bello costado en cuya herida
Halla la vida la humanidad,
Fuente amorosa de un Dios clemente,
Voz...