
Cabeza ensangrentada,
Cubierta de sudor,
De espinas coronada
Y llena de dolor;
¡Oh celestial cabeza,
Tan maltratada aquí,
De sin igual belleza,
Yo te saludo a Ti!
Te admiro rostro herido
Espejo de bondad;
Aunque en Ti han escupido
Con infernal maldad.
¿ Quién se atrevió, mi vida
Con loco frenesí
Y saña fraticida
a escarnecerte así?
Cubrió...