
Gran maravilla es que Jesús,
El Hijo eterno del gran Dios,
Muriese en la afrentosa cruz
Por un impío como yo.
Pero yo sé que es la verdad
Que al mundo pobre y vil bajó
Para sufrir y trabajar,
Tan sólo porque nos amó.
¡Cómo El, tan santo, pudo amar
un hombre torpe y pecador!,
Yo no lo sé, mas fue su afán
En dura cruz ganar mi amor.
A veces...